PAGO DE LA JARABA: ESENCIA DE LA MANCHA

IMG 05011En el corazón de la llanura manchega, donde el horizonte parece no tener fin y la tierra respira una historia, se encuentra Pago de la Jaraba. Una finca muy singular que combina tradición desde su aceite hasta los quesos, junto con la elaboración de vinos de calidad en un entorno natural protegido. Visitar este lugar es adentrarse en una parte auténtica de Castilla-La Mancha, donde la calma del campo convive con un proyecto sostenible y profundamente ligado a la tierra. He podido visitarlo y disfrutar de una experiencia redonda.

Pago de la Jaraba ofrece una propuesta diferente: cercana, respetuosa con el entorno, arraigada a la cultura manchega y desde la materia prima a la mesa.

UNA EXPERIENCIA INMERSIVA

Recorrí la finca en un simpático tren turístico que surca las hectáreas de la finca permitiendo disfrutar del paisaje. Visitábamos el Pago un grupo de periodistas y escritores de Aepev. Un paisaje abierto y luminoso, en el que el silencio solo es interrumpido por el viento.

El fundador, Gaspar Fernández Roldán, se retó a sí mismo consiguiendo crear una finca autosuficiente con la máxima calidad de los productos. Para quienes buscan enoturismo auténtico…

La primera visita es a la nave ovina donde se encuentran los corderos y ovejas que danIMG 04711 carne, leche y lana. Con la leche se elaboran los quesos DO manchegos y el sello “Artesano” . Su lana se utiliza para proteger las raíces de las vides manteniendo humedad en las plantas.

Tuve en mis brazos uno de los corderos, un momento de ternura y de sentir el cariño de la finca desde el origen y la materia. Pago de la Jaraba es una finca agroalimentaria de producción integral.

Cuenta con su propia almazara, donde se obtiene un aceite de oliva virgen extra de carácter frutado y equilibrado. La quesería, que elabora quesos artesanos con la leche procedente de su propio ganado. Y la bodega de donde salen sus vinos de pago con una gran calidad. Esta integración de cultivos y ganadería crea un ecosistema equilibrado y sostenible, algo poco habitual en explotaciones de esta escala.

MÁS QUE UNA BODEGA

Visitar Pago de la Jaraba no es una visita tradicional a una bodega. Porque la propia finca es como la casa de una gran familia. Una finca diversa, pensada para ser autosuficiente. Los edificios en su “plaza de la Jaraba” son un conjunto de instalaciones donde se elaboran sus productos. De fachada hacia afuera son parte de una gran Hacienda de aspecto nada industrial sino muy castellano e incluso colonial.

En la finca de la Jaraba cuentan con su propio molino, que es una réplica de los originales y que se utiliza para eventos de la empresa. Un lugar único para respirar la Mancha y divisar su vasto paisaje.

El concepto de pago —aplicado a vinos procedentes de un paraje con características únicas— se manifiesta aquí de forma evidente: suelos calizos, clima continental y una altitud que confiere personalidad a cada variedad cultivada.

Pago de la Jaraba cuenta con una preciosa bodega que cuida cada detalle, con una balconada de madera castellana que enmarca la nave donde fermenta y se hace la crianza del vino. Incluso los depósitos están alicatados embelleciendo la sala e integrándose con la arquitectura de la finca.

Cada etiqueta cuenta una historia distinta: desde tintos estructurados y elegantes hasta blancos frescos y expresivos, todos ellos marcados por la personalidad del pago.

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Visitar Pago de la Jaraba es descubrir La Mancha desde su esencia: una tierra de tradiciones vivas y de proyectos que miran al futuro sin renunciar al legado del pasado. Ya sea por sus vinos, experimentar su materia prima o su enfoque sostenible, la finca ofrece una experiencia enriquecedora para viajeros curiosos y cualquier persona que desee conectar con el territorio y el vino.

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