Hay noches que merecen ser vividas de una manera especial. El pasado 12 de
agosto, la bodega Palacio de Villachica, en Peñafiel, preparó una experiencia
diferente para disfrutar del eclipse combinando vino, gastronomía y el entorno
de la bodega.
La velada comenzó a las 18:00 con una visita guiada a la bodega y una cata de
sus vinos. Nos explicaron el proceso desde la vendimia y la selección de las uvas incluida
la compra de uvas procedentes de Francia hasta la elaboración de los vinos que actualmente
descansan en sus instalaciones. Una amena charla en la que respondieron además a las preguntas y
curiosidades del grupo. Fue una oportunidad para conocer un poco mejor todo
lo que hay detrás de cada botella de Palacio de Villachica.
Después salimos a los jardines, donde nos esperaba un pequeño picoteo mientras el cielo comenzaba a transformarse. Probamos Felizia, el rosado de Ribera del Duero, Batallador, Arbocala (D.O. Toro) y Palacio de Villachica Rioja Blanco Vendimia Seleccionada, un blanco fermentado en barrica.
Para disfrutar del eclipse, la bodega tuvo el bonito detalle de regalarnos las gafas homologadas facilitadas por el Ayuntamiento de Castilla y León. Fue un momento muy especial, compartido con un pequeño grupo de unas quince personas, entre ellas varios americanos, en un ambiente cercano y muy agradable. Una oportunidad única por la alineación específica del eclipse solar este año, situándose Peñafiel dentro de la franja de la totalidad del eclipse en territorio español.
Entre los anfitriones destacó Jorge, Director Comercial de la bodega, siempre pendiente de los
invitados y cuidando personalmente los detalles de la velada. Después del eclipse llegó la cena, ya en el interior de la bodega: una ensalada, lechazo a la parrilla y un postre que puso un delicioso punto final a la noche.
Resulta muy interesante además conocer los orígenes de esta bodega, y la historia de su «Marquesa de Villachica», una mujer con determinación que a los 23 años decide reclamar el sitio que la pertenece, con determinación y trabajo.
Una experiencia que reunió algunos de los placeres más auténticos de Castilla: vino, gastronomía, conversación y un cielo extraordinario como escenario.
Marta Cámara
STYLE4LIFE

