El vino es ese néctar tan deseado que beberlo lo convierte en un verdadero placer cuando hay calidad. Ya lo dijo Pío Baroja “Viva el buen vino que es el camarada para el camino”. Con vino “las penas son menos”. El vino colma la alegría cuando tenemos algo que celebrar. Y también satisface y consuela cuando no hay razones. Y un perfecto ejemplo de “buen vino” lo representa Viña Pedrosa. Con una fuerte identidad familiar, Viña Pedrosa se debe a su terruño fielmente cuidado en la Bodega de los Hermanos Pérez Pascuas.

Ellos afirman que se dedican a los vinos elegantes por lo que sólo hacen vinos de crianza, descartando las opciones de vinos jóvenes o vinos roble. Situados en la pequeña localidad de Roa de Duero, Viña Pedrosa es un referente en la Ribera del Duero.

1. LA FINCA DE LOS PÉREZ PASCUAS

Visité Viña Pedrosa a escasos días de comenzar la vendimia. Situada en Pedrosa de Duero (Burgos), fue fundada en 1980 con un sueño y objetivo claro: transformar el fruto de la tierra en el mejor vino posible.

Al entrar en la nave se percibía un aroma frutal de los depósitos recién llenados con el néctar de uva. Un familiar olor a carbónico debido a la fase de fermentación. Me resultó tentador e incluso goloso ver como los remolques llenos de uva iban introduciéndose en la bodega para su posterior selección de racimos. Esa jugosidad del tempranillo apilado en montañas impregnando su oscuro color en las tolvas me abrió los sentidos a mi llegada.

Jardín de Viña Pedrosa
Jardín de Viña Pedrosa

Un gran jardín rodea la bodega con altos pinos que dan una agradable sombra durante los meses cálidos, y un bucólico ambiente en el invierno. Las instalaciones son modernas y muy amplias destacando el hall en el que reciben a las visitas que es la recepción y a su vez un gran expositor de botellas. En una sala exclusiva de catas nos hicieron la presentación y degustación de sus principales vinos.

Junto a la bodega está un fabuloso comedor que dispone de un sala con varias mesas de comensales y un salón reservado de comidas. Perfectas para comidas de empresas o grupos. Dispone de una terraza exterior desde donde se disfruta el paisaje formado por la viña y los pinos. Tuvimos un excelente almuerzo con posterior sobremesa en el exterior.

La bodega es amplia, elegante, castellana, que recuerda al interior de un castillo. Con todas las infraestructuras para cada fase de la vinificación.

2. LA VITICULTURA DE VIÑA PEDROSA

Bodega Hnos. Perez Pascuas
Nuria Pérez, en la Bodega Hnos. Perez Pascuas

Su enóloga, Nuria Peña, nos explicó cada fase y detalles. Centrándonos en el terruño, Viña Pedrosa selecciona la uva por tres criterios: parcela, viñedo y tipo de suelo. Hay que señalar que en 2023 llovió mucho, y el contenido de azúcar se ha diluido más, afectando al grado Brix.

Sus viñedos tienen una edad media de 40 años aunque el más antiguo tiene 80 años. Recientemente han obtenido la certificación de ecológicos. Estos viñedos están “en vaso”, es decir, no tienen ningún tipo de sujeción para guiar los brazos de la cepa- a diferencia de los de espaldera- y crecen libremente, su mantenimiento requiere más trabajo humano.

Viña Pedrosa practica la viticultura regenerativa con especies vegetales que han crecido espontáneamente. Son suelos vivos y están estudiando cómo le afecta al suelo el cultivo de otras plantas como cereales o leguminosas. Precisamente el aporte de nitrógeno es muy importante para la uva, y en Viña Pedrosa trabajan con ph’s equilibrados (3.5). En sus vinos vamos a encontrar mucho IPT (Índice de Poder Tánico) y antocianos (pigmentos del hollejo de la uva).

Desde luego la innovación y la investigación son continuas y conducen a Viña Pedrosa a la excelencia en sus vinos.

En cuanto a la madera, en la bodega se encuentran alrededor de 3.200 barricas, siendo un 40% de ellas roble francés. En el ensamblaje de cada barrica se combinan distintas edades y tostados. Viña Pedrosa hace unos vinos de crianza larga y envejecimiento lento.

Como cada botella lleva un código qr el control es exhaustivo a través del sistema Backus (adaptación de normativa de la UE en materia de etiquetado e información nutricional) por lo que el cliente puede tener trazabilidad del vino que va a beber.

3. LEVADURAS, SULFITOS Y BIOPROTECCIÓN

La mayor parte de las elaboraciones las realizan con sulfuroso. Los sulfitos no se añaden inicialmente en la entrada de la uva en bodega. Se espera a hacer el primer sulfitado al inicio de la crianza en barrica. Así se consiguen vinos más afrutados y saludables.

En cuanto a las levaduras- recientemente mencionábamos este tema al hablar de los vinos de Yantai– una parte se inoculan y por otra parte se utilizan levaduras autóctonas siempre respetando el carácter del terruño. Esta Bioprotección de las levaduras se utiliza para evitar añadir sulfitos al inicio de la vendimia y dejar a la Saccharomyces cerevisae que fermente sin competencia, de ahí el añadir sulfitos inicialmente.

Clarifican sin clara de huevo, usando patata (vinos aptos para veganos). Al realizar la fermentación maloláctica en depósito metálico, se evita que proliferen microorganismos en la barrica y se consigue una baja producción histamínica.

4. LA CATA DE LOS VINOS

En su salón dedicado a catas, con miembros de la familia y de dirección- Juan de la Vega Meiland, director general- realizamos la cata guiada para el grupo de periodistas de AEPEV. En un ambiente relajado y comfortable, pudimos intercambiar opiniones y conocer más detalles de estos grandes vinos:

  • Cepa Gavilán Crianza 2020: Este es el vino más joven de todos, si podemos hablar de
    Cepa Gavilán Copa de Vino
    Cepa Gavilán

    “juventud” en un vino con crianza. Sus viñedos son los más jóvenes de la finca. 100% tempranillo con 12 meses en barrica. Este vino tiene un potencial de guarda de 5 años, en las condiciones adecuadas para su conservación. Frutos negros sobre fondo especiado, balsámico y mineral. De intenso retronasal, aromas a vainilla y repostería.

  • Viña Pedrosa Crianza 2020: Viñedos de 35 años, 18 meses en barrica. Aroma a frutos del bosque junto crianza (vainilla, balsámicos, café, toffe y tinta china). En boca es amplio, y con taninos suculentos. Persistente y amplio.
  • Viña Pedrosa La Navilla Reserva 2019. Viñedos de 40 años. 20 meses en roble francés. Potencial de guarda de 10 -12 años con las condiciones adecuadas. Aroma mineral con matices torrefactos. Estructurado con buena acidez y persistencia aromática.
  • Magnum Viña Pedrosa 2016. Viñedos de más de 60 años. 24 meses barrica. especiados, balsámicos como el mentol, incienso, torrefactos de café y con fondo mineral. Sabroso y potente. Sensación elegante y sedosa.

    Chica sujetando botella mágnum de vino
    Mi botella preferida

Unos vinos elegantes y sabios, para recordarlos. ¡Con razón el ex futbolista Michael Laudrup lleva 15 años comercializando estos vinos de Viña Pedrosa en el mercado danés! Si te apetece probarlos, aquí tienes más info.

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