Desde el día 19 de enero podemos disfrutar en el Teatro Real de Madrid de una de
las grandes obras de Mozart, La Flauta Mágica (Die Zauberflöte). Y al igual que hicimos en septiembre con Don Carlo, Style4life presenció esta magnífica ópera para poder contártelo. Sentir la magia de Mozart.

La obra comienza con su ya conocida Obertura con la que consiguen silenciar a un
teatro que ha colgado el cartel de “completo”. La gran sorpresa al levantar el telón es la
originalidad del escenario: en lugar de encontrar un plano horizontal, nos
encontramos con un escenario en vertical. Las escenas van cambiando en este
panel gigante dónde los actores van apareciendo por pequeñas puertas giratorias a
distintas alturas (amarrados secretamente por un arnés). El fondo
blanco del panel permite que el equipo de audiovisuales pueda recrear unas
proyecciones fantasiosas, originales y llenas de colorido según las escenas, este
tipo de puesta en escena permite darle a esta ópera esa magia que lleva entre sus
notas.

Escenario de la Flauta Mágica
Siente la magia de Mozart

Por si la escenografía no fuera lo bastante sorprendente, el elenco de voces estaba
muy a la altura de la exigencia de la obra, una combinación que hacía imposible
bajar la atención auditiva y visual, todo un regalo para nuestros sentidos.

Un momento muy esperado por todos los espectadores es el momento en el que la
Reina de la Noche ofendida pide a su hija Pamina que mate a su padre Sarastro, la
pieza mas conocida de esta ópera. Lo hizo con una voz que parecía salida de un
instrumento musical con tanta fuerza y exactitud que recibió un largo y cálido aplauso del público.

Libreto de la Flauta Mágica
La Flauta Mágica, W.A. Mozart, en el Teatro Real

Otra grata sorpresa fue el magnífico guiño que hace al cine mudo, las partes “recitadas” de esta opera original aquí se transcriben cual si fuera un cine mudo acompañado
por el vestuario de algunos personajes propio de este género cinematográfico.

También podemos sentir que estuviéramos dentro de un cómic gracias a todas las animaciones audiovisuales, digamos que te hace viajar a varias épocas, finales del siglo XVIII cuándo se representó por primera vez dos meses antes de fallecer W. A. Mozart, comienzos del siglo XX y su cine, por último a nuestra infancia con esa mezcla de fábula y cómic.

El argumento cómo es costumbre en las óperas se basa en el amor de Tamino y
Pamina y las dificultades que encuentran impuestas por Sarastro y la Reina de la
Noche, padres de Pamina. Por suerte cuentan con la compañía y ayuda del
simpático personaje de Papageno, como un buen final feliz que merece esta obra
mágica el bien vence al mal y podemos irnos con una sensación de felicidad y
satisfacción del teatro.

Saludo final sobre el escenario de la ópera
Saldrás con buen sabor de boca de la ópera

Esta obra es sin duda un “must” de nuestra lista de cosas por hacer en nuestra vida,
ya sabéis…Hasta el 24 de febrero.

 

Lucía

STYLE 4 LIFE

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