Llevamos mucho tiempo escuchando hablar del cambio climático, pero es ahora cuando se ha convertido en un tema de máxima actualidad. Parece que hasta que las cosas no toman un matiz de extrema gravedad, no reaccionamos.  Aunque aún… ¡queda tanto por hacer!! Hablemos de formas de reducir el cambio climático…y no cambiemos de tema.

Todavía a día de hoy hay gente que niega la existencia del cambio climático, escudándose en que los periodos de sequías y lluvias torrenciales son cíclicas y otras banalidades similares. La cuestión es que es un hecho constatado por la comunidad científica, que existe una emergencia climática que amenaza nuestro planeta.

Inundaciones
Inundaciones frecuentes, lluvias torrenciales, grandes consecuencias del cambio climático

Y esto es consecuencia de la mano del hombre: la sobreexplotación de los recursos, el incremento desmesurado de los gases de efecto invernadero aumentando así, la contaminación y su efecto en la capa de ozono, los incendios, las prácticas agrícolas no sostenibles, el abuso de fertilizantes químicos… etc.

El CO2, es precisamente el gas de efecto invernadero que más emitimos: la industria es uno de los principales focos de contaminación, pero también lo son, los vehículos de combustión y las calefacciones.

Hay que tener muy en cuenta, que los árboles tienen la virtud de transformar el CO2 en oxígeno, pero la tala indiscriminada de árboles más los incendios (bien sean accidentales o peor aún, intencionados por el hombre) generan la deforestación. Por un lado destruye el hábitat de muchos animales y seres vivos y por otro, hace que la concentración de CO2, sea mayor.

Todo esto está generando -a un ritmo alarmante- el calentamiento global del planeta, que a su vez, provoca el deshielo de los glaciares, aumentando así la temperatura del mar y mermando las zonas de costa. De seguir así, si no se toman medidas importantes, cada vez serán más frecuentes los casos de inundaciones, olas de calor y otros fenómenos climáticos extremos, como ya estamos viendo.

También se están notando ya en determinadas zonas del planeta, terremotos y corrimientos de tierra, donde antes no se daban ni eran zonas de riesgo. En este tema tampoco ayuda que ciertos líderes políticos se dediquen a probar la fuerza y magnitud de sus misiles, lanzándolos al mar para demostrar su poder.

Por todo ello, debemos dar la merecida importancia a este asunto. Porque aunque los que más pueden hacer, tomando medidas de mayor envergadura, son los gobernadores, también nosotros como ciudadanos y sujetos activos en el medio ambiente, podemos aportar nuestro granito de arena.

En estas formas de reducir el cambio climático la regla principal por la que nos regimos sería la de las tres “R”:

  • REDUCIR: Casi todo lo que consumimos genera residuos. Pensemos que el concepto “residuo”, es mucho más amplio del que solemos imaginar. No sólo son residuos los restos de comida o restos de una obra, también lo son, el aceite usado, la ropa que no nos sirve, los aparatos electrónicos…etc. Por eso, antes de comprar, pensemos detenidamente si realmente lo necesitamos, o por el contrario, podemos alargar la vida útil de los enseres que ya teníamos.
Industria textil
La industria textil es la segunda industria más contaminante
  • REUTILIZAR: Existen en la actualidad muchas aplicaciones y mercadillos para comprar y vender cosas de diversa índole en buen estado, de segunda mano. Al igual que podemos hacer que ropa y calzado se hereden entre familiares y/o amigos. Muchas son ya las tiendas que han puesto en marcha campañas para reciclar la ropa, y a cambio, te dan vales de descuento en su tienda una vez entregada la ropa que no te sirve.

 

  • RECICLAR: Es obvio que no se pueden reducir a cero los residuos, pero sí podemos evitar comprar aquellos que vengan acompañados de muchas envolturas y plásticos. Comprando a granel por ejemplo y llevando nosotros bolsas reutilizables a la compra. Por supuesto, reciclar toda la basura posible que generamos: orgánica, plásticos, vidrio, papel, cartón, pilas, bombillas, aceite usado, aparatos electrónicos… etc.

Todas estas formas y muchas más medidas, son muy útiles para reducir y limitar el impacto de nuestras acciones sobre el planeta, y retrasar el cambio climático. Es un desafío que debemos afrontar entre todos asumiendo nuestra responsabilidad, concienciándonos y siendo sensibles y comprometidos. Sólo tenemos un planeta que es nuestro hogar, el de todos, ¡CUIDEMOSLE!

 

Mª Angélica Élez

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