¿Qué lleva a una persona a ser vegana? Seguro que hay muchas y muy distintas razones. Yo os hablaré de mi experiencia y del bienestar que me ha reportado. Me convertí en vegana hace cuatro años. Parecerá poco tiempo para quien me lea, pero confieso que me costó casi un año dejar el vicio del queso.

Sin comer pescado desde hace siete años y sin carne desde hace cinco, nunca me he sentido tan sana,  tan con la vida y tan rejuvenecida.

Con 33 años y recién divorciada, con dos hijos (de 13 y 6 años) me permití escuchar a mis hijos y dejarme llevar al oírles decir: «no necesitamos carne» o «los animales son nuestros amigos y los amigos no son comida».

Mantuve durante algún tiempo el consumo de huevos y queso, lo primero por el temor a la carencia de B12.  Y lo segundo por el simple hecho de ser adicta, ya que el queso contiene una sustancia presente en la leche de vaca y responsable del vínculo a las madres que es la morfina.

Y es que la caseína se descompone durante el proceso de digestión y libera gran cantidad de opiáceos llamados casomorfinas. La caseína tiene efectos opiáceos, lo que hace que las crías continúen mamando tranquilamente, adquiriendo todos los nutrientes que necesitan.

Me quedó claro que ninguno de esos «alimentos» me hacían falta en cuanto pude comprobarlo. Sobrepasado ese obstáculo, me sumergí en un mundo de descubrimiento.

A los 33 años descubrí el placer de cocinar, cosa que creía no ser capaz (a excepción de una sopa o pescado en el horno), refiné mi  confección de lasaña, comencé a hacer mi pan, hamburguesas, pasteles deliciosos y saludables.

La lista de recetas veganas es infinita

Descubrí  el significado de cada «E» escondido en la etiqueta de lo que nos venden como alimento, en fin. Tomé conciencia de que estaba haciendo lo máximo posible para disminuir el sufrimiento animal y del Planeta, ganando con eso salud.

Durante años había tenido enfermedades comunes como anemia, cálculos renales, jaquecas. Mis hijos tenían rinitis, sistema inmune debilitado, infecciones urinarias, etc.

Y todo eso se fue … sí, todo.

Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes y poco a poco cada vez más biológica nos trajo un equilibrio a mi casa que sólo lamento no haber encontrado antes.

Podría enumerar varias razones que me hacen ser vegana,  amor por los animales, salud, etc.

Pero la que más tiene sentido e impacto tiene es saber que la industria agropecuaria y la industria productora de carne son las principales contaminantes del planeta, reduciendo el consumo de estos productos, reducimos también los daños al Planeta.

¿Qué mejor razón puedo encontrar?

El Veganismo es un estilo de vida, que excluye todos los productos e ingredientes de origen animal, tanto de la alimentación (carne, pescado, huevos, productos lácteos, miel) o de los productos de cuidado personal, de la casa, de la ropa y del calzado (lana, seda , cuero) así como espectáculos que usen animales para entretenimiento, como sucede en el circo, las corridas de toros y los parques zoológicos.

Hoy, con 40 años me siento mucho más rejuvenecida que la mayoría de mi generación, sin ningún problema de salud y con energía suficiente y voluntad de hacer cada vez más y más.

Sabores a bienestar

Incluso descubrir recetas, inventar platos y deleitarme en la mesa con los que más amo.

Tendría tanto que decir sobre este tema…, pero resumiendo dejo sólo un pensamiento de los muchos que conozco:

«Nada beneficiará tanto la salud humana y aumentará las posibilidades de supervivencia de la vida en la Tierra como la evolución hacia una dieta vegetariana. El orden de vida vegetariano, por sus efectos físicos, influenciará el temperamento de los hombres de tal manera que mejorará el destino de la vida de la humanidad «. ~ Albert Einstein

Dulce de Sousa

Style4life Iberia

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