Un aniversario es una ocasión muy especial para la persona o grupo que lo celebra. En mi caso para mi cumpleaños el pasado 12 de Octubre, quise hacer algo distinto y único. Se trataba de buscar una experiencia reconfortante y… hedonista, ¡por qué no decirlo!. Hay muchas formas de disfrutar y quedarse con buen sabor de boca. Pero si añadimos el vino a la fórmula escogida, las posibilidades de potenciar el placer se multiplican. Claro está que depende de la calidad del vino y del lugar. No hay tantos lugares donde además de experimentar grandes vinos, sean remanso de paz y regalo para los sentidos.  Mi lugar elegido fue la Propiedad de Arínzano. Para amantes del buen vino.

Descubrí estos vinos hace apenas dos años, en el salón de los grandes blancos. Unos vinos que destacaron de entre todos los demás en primer lugar por ser los únicos vinos de pago presentes, y en segundo lugar por sus grandes cualidades y elegancia.

Como todo producto excelente,  su origen , su bodega, y su equipo son clave en su éxito.  La finca de Pago de Arínzano se encuentra en el corazón de Navarra y su carácter es único. Según accedes a la finca, comienzas a notar que se detiene el tiempo.  Es abrir un paréntesis en tu rutina diaria para reconectar con la tierra y sus mejores frutos, rodeado de un lujo y trato excepcional.

El gran arco cuadrado que preside el acceso a la finca no necesita presentación , es el símbolo de Pago de Arínzano, presente en todas sus botellas. Al traspasarlo te adentras a un hábitat auténtico. Situada junto al río Ega, la viña goza de un terruño privilegiado, y unas condiciones que le acreditan como el primer vino de pago del Norte de España. Pronto sabrás por qué.

Llegué al atardecer a la finca. Me alojaba en la Casona, un edificio del siglo XVI que dispone de 4 habitaciones dobles y salones donde te sientes como en casa. La finca cuenta además con una villa independiente con distintas estancias. Puedes echar un vistazo aquí -¡y a lo mejor tienes plan para una escapada!

Todos los detalles cuentan: mi habitación delicadamente decorada, en tonos blancos, y con detalles que te recuerdan al vino, invitaban a la desconexión. Y a una perfecta comunión con la naturaleza, a través de su balcón con vistas a los viñedos. Sin televisión, y con muy buen gusto, cada detalle escogido cuenta.

El cliente elige su experiencia. Desde que llegas, la finca y su mundo se adapta a ti. Te esperan unos sabrosos aperitivos regados con Hacienda de Arínzano en la terraza cubierta de la finca. Una atmósfera confortable y sibarita. Lena, sumiller de la finca, y Esther su chef, te informan de la secuencia de vinos y orden de aperitivos – quesos, uvas, aceite de oliva elaborado en la finca- para potenciar más la experiencia. Y amablemente tomarán nota de la hora deseada para cenar.

Como no puede ser de otra forma, si estás en el norte vas a comer muy bien, no pasarás hambre. La cena fue suculenta : foie para comenzar, pochas orgánicas de la tierra, y carrillera de ternera. Los vinos fueron un recorrido de intensidad creciente: Hacienda Arínzano rosado,  La Casona 2010, para finalizar con el Gran Vino 2014. Postre: helado de canela y torrija. Propiedad de Arínzano cuenta con el catering Maher para su cocina-  preparan eventos y bodas en la finca. Terminé plenamente mi cena, ¡y necesité dar un pequeño nocturno paseo por la finca para la mejor digestión de los manjares!

Una preciosa y romántica estampa, admirar la finca de noche con su conjunto arquitectónico: su torre del siglo XIV, la casona del siglo XVI, y su iglesia del siglo XIX dedicada a San Martín de Tours- patrón del vino.  En esta pequeña iglesia se celebran bodas católicas, un lugar singular para dar el «sí»…

Estos edificios preceden a la gran bodega: el impresionante edificio diseñado por Rafael Moneo.

Sábado: el día siguiente fue de nuevo una experiencia gourmet inolvidable, parte indispensable del pack.  Un sueño reconfortante, dormir a pierna suelta, despertar , correr las cortinas y admirar los viñedos, observar las copas de los árboles, escuchar el río….Tras un suculento desayuno, me esperaban los dominios de Arínzano . Una tierra para recorrerla. Me vino a la mente mi viaje a Versalles y el recorrido por los domaines de Maria Antonieta. El jeep de la finca me condujo a los viñedos, … culminando el viaje en el mirador.  128 hectáreas de viñedos de donde aproximadamente se extraen 1800kg por hectárea, lo que indica que no es un cultivo excesivo, sino muy sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Se obtiene una uva pequeña muy concentrada.  Se trata de un pago más frío por la situación junto al río, con una zona más arcillosa- los viñedos cercanos al río- y con roca caliza en sus cepas más altas. La colocación de la viña es estratégica: Tempranillo, como es una uva que madura pronto, necesita mantenerse blanca, y se preserva mejor en la zona más fría. También producen uva Chardonnay y Cavernet.

Cuando subes al Mirador de Arínzano, entiendes por qué estos vinos son superiores. ¡Y te sientes flotando en las nubes! Porque la calidad de un gran Vino, está “en sus genes , en cada detalle de su hábitat, en su entorno.

Pero cómo no, también es resultado de su bodega. Una gran infraestructura diseñada por Rafael Moneo, con una sofisticación nunca antes vista en una bodega. Reseñar que en su sala maloláctica , como en su bóveda o en la sala de catas se celebran también reuniones y eventos. Si eres de las personas que buscan diferenciarse en cada celebración, echa un vistazo a la vista aérea del complejo.

Durante el recorrido, disfruté del vino directamente de la barrica, haciendo una cata con pipeta, experimentando las notas más puras antes de pasar a botella.

La visita de la bodega finalizó dando paso a un almuerzo en su Torre del siglo XIV que además de albergar la recepción de la finca, tiene una sala de cata de jamón, y es un lugar verdaderamente acogedor para comer. Para hacerlo aún más  delicioso, a los ibéricos le acompañaban productos de la huerta propia de Propiedad de Arínzano. Por supuesto regados con los omnipresentes vinos de la bodega. Esta experiencia me parece excelente para comidas de grupo, ya sea con tus amigos o con tus compañeros de trabajo o con la familia. Un ambiente cómodo y gourmet.

Si todo esto que has leído despierta tu curiosidad, te hace imaginar y soñar con los vinos, no dudes en vivirlo tú también.  Sabéis que en STYLE 4 LIFE nos guían las emociones. La exclusividad no es algo estándar, no se trata de un hotel sino de un lugar para experiencias únicas y con el máximo confort y calidad. Si queréis ir pensando en una reserva enoturística como la mía aquí os facilitarán los detalles- calidad precio óptima-, y además si decís que leéis STYLE 4 LIFE os tratarán ¡incluso  mejor!

Pilar

STYLE 4 LIFE

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