Nuestro cuerpo merece nuestra atención y cuidado y darle una actividad constante. No sólo buscamos el bienestar general, sino también el físico. Y me refiero a tener un cuerpo elástico, ágil, activo y que no te deje jadeando en cuanto tengas que correr para coger un autobús. Deportes hay para elegir, se trata de escoger el que más entretenido te resulte y no verlo como una tortura sino todo lo contrario. Yo escojo el spinning: más allá de una bicicleta.

Desde hace años el spinning viene arrasando como deporte indoor en los gimnasios. Poder subirte a una bici y darte caña sin salir de una sala tiene muchas ventajas. Es una forma más de conseguir la relajación posterior y liberar adrenalina, quemar calorías, y aumentar las endorfinas, y con menos riesgo que si lo hicieras fuera. Incluso el escenario se puede escoger en una pantalla: bosques escarpados, tours ciclistas por capitales, …

Llevo 7 años practicando este deporte. Se requiere gran sacrificio los primeros días para aguantar la clase entera sin bajarse de la bici o ¡sin que te dé un infarto! pero superado ese umbral de resistencia… el enganche es total.

En los distintos años que llevo, he practicado este deporte con diversos monitores, y probando varios gimnasios. Hay muchos estilos de ciclo y estilos de monitores. Pero casi todos ellos tratan de volcarse con la clase, conseguir un esfuerzo colectivo y una motivación continua para que la clase no decaiga y los asistentes a la clase resistan hasta el final.  Para ello tratan de hacer una clase emocionante, y lo conseguirán en mayor o menor medida.

Concentración y motivación, no lo pierdas

En mi opinión depende mucho la música que pongan en la clase. Y la cadencia de la clase para lo cual la música es fundamental. Luego está el propio monitor/monitora con su forma de conducir la clase. Suelen ser expresivos y animar mucho al grupo, muchos de ellos con gritos. Yo tengo mis propias preferencias y un exceso de exaltación me llega a poner muy nerviosa, por lo cual ya no centro mi atención en la clase sino más en los aspectos que no me gustan de la clase, la exageración, las voces,…cada uno interioriza la clase como mejor le resulta. El monitor debe ser el orientador y motivador, sí. Pero histrionismos no, gracias.

Es importante estar a gusto con el estilo de clase, en mi caso me ha ido costando, y he ido probando estilos hasta encontrar el que más «me provoca» . En mi caso la música que nos ponen en la clase, suele incluir muchos son sonidos tribales o inspirados en tribus, y funciona. El hombre es un animal gregario, juntos nos sentimos más fuertes. Inconscientemente esos sonidos te trasladan a tu lado más ancestral. La motivación de la clase se basa en trabajar como tribus, y en una unión de personas desconocidas que finalmente se juntan para luchar y consiguen así sus metas. Como leí en una ocasión: si quieres llegar rápido ve sólo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado.

Esta filosofía la puedes aplicar en tu trabajo, en tu familia, con la sociedad. Estés donde estés, si logras encontrar esa chispa de conexión en un momento clave- ya sea duro, de esfuerzo corporal, intelectual- con tus compañeros o con tu leader, te sentirás más poderoso, y capaz de llegar hasta el final, aún cuando las fuerzas comiencen a flojear.  Y eso siempre tiene recompensa. Física y moral.

Al bajarte de la clase de spinning te invade un alivio y orgullo de haber aguantado los 50′ sobre la bici, y tus endorfinas comienzan a hacer su trabajo. Una ducha rápida y llegarás a casa levitando…Ahh.

Pilar

STYLE 4 LIFE

 

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