Uno de mis alicientes tras un día intenso de trabajo es pensar en el bienestar que me espera después, que voy a “regalarme». Me refiero a cuando planificamos tiempo específico para nuestro cuerpo, sin forzarle a trabajar sino sólo mimándolo. En ocasiones anteriores hablábamos por ejemplo de los masajes, y ahora de una forma muy saludable de hacerlo en el frío invierno: acudiendo a la sauna, ese cálido refugio de madera.

Si acostumbras ir al gimnasio con una rutina fijada piensa en tu recompensa corporal más allá de los múltiples beneficios del deporte por sí mismo. Siempre  que puedas, mínimo una vez por semana, reserva tiempo antes de volver a casa para el descanso de tu cuerpo y de tu piel.

El calor de la madera crea una atmósfera agradable

La sauna para mí es un momento de relajación muy íntimo. Desde el momento en que entras te despojas de todo, zapatillas, ropa, por supuesto teléfonos móviles y demás objetos, … te tumbas con la única compañía de la toalla, y comienzas a desconectar. Lo ideal es que no haya gente o poca gente, y que se respete el silencio. Y déjate llevar por el calor, que abruma y adormece.

La experiencia es muy sensorial. La sauna, construida en madera, desprende un aroma al calentarse que estimula la relajación y nos conecta mentalmente con la naturaleza, …me gusta pensar en bosques cuando entro dentro. Y también en el calor de una chimenea  – sobre todo si es invierno.  Algunas saunas como por ejemplo la de mi gimnasio, tienen un hilo musical dentro con sonidos de la naturaleza y me ayuda bastante a sentir más esta reconexión: trinos de pájaros, el ruido de un arroyo, aves de la selva…Sonidos que me hacen recordar la selva de  Costa Rica, y recuerdos maravillosos de un viaje.

Es aconsejable hacer intervalos de 10 minutos en el calor seco, salir y ducharte en agua fría y regresar de nuevo haciendo otro ciclo. Y es una parte esencial…Comienza la ducha fría primero por las extremidades y por último la cabeza. Tu piel al contraste con el agua fría cayendo comienza a enrojecer y es el signo de que la circulación se está activando a base del choque calor-frío. Este momento es cuando mostramos nuestra resistencia y perseverancia, y si podemos aguantar al menos 15 segundos, saldremos fortalecidos.  Y volvemos a la caseta de madera….cierra tus ojos, siente como tu cuerpo se seca gota a gota y tu piel en cuestión de minutos está totalmente lisa y dispuesta a sudar de nuevo. La intensidad del calor puede producir sofoco, pero depende del tiempo, por eso hay que conocer el umbral de resistencia de cada persona y saber cada cuánto tiempo hacer los intervalos. Concentrase mirando los poros y pensando lo tersa que va a quedar la piel después ¡ayuda!

La sensación de relajación es más intensa si permaneces tumbada. Aunque depende de la tolerancia a la sensación de calor que tengas…Otra postura que me gusta es la postura del loto y con la cabeza mirando hacia abajo

Un poco de agua para recargar el ambiente

Puedes añadir agua del cubo de la sauna a las brasas y dinamizar más el ambiente.

Cuando terminas los ciclos calor-agua fría, entonces finalizas el ritual con una ducha de  agua calentita, te enjabonas el cuerpo, y después de secarte te hidratas bien masajeando tu piel. Volverás a casa FLO-TAN-DO, y sobre todo con una sensación de bienestar y optimismo maravillosa.

Pilar

STYLE 4 LIFE

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