Aurora es una palabra que no solemos utilizar a menudo. Su definición es “luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del Sol”. Pero aurora boreal es un fenómeno que se da en las zonas más septentrionales de la Tierra en determinados meses y si se dan unas condiciones atmosféricas específicas- que no son cuestión de detallar mucho en este blog. ..No pensaba que pudiera llegar a cumplir tan intensamente mi sueño boreal. Y sucedió. Fue en Tromso.

Desde que visité Islandia hace algunos años, soñaba con ser testigo de este fenómeno que aquel verano no pude ver en tierras islandesas…y años después, junto al Círculo Polar Ártico, en la ciudad más al norte de Noruega, Tromso, cumplí mi sueño.

A día de hoy aún se sigue investigando las causas del fenómeno de las auroras boreales o Northern Lights y  se ha avanzado en los últimos siglos. Pero su observación ha despertado siempre fascinación, curiosidad y hasta temores desde todos los tiempos. Los vikingos atribuían la presencia de auroras a las valkirias. Los Indios de América pensaban que había aves que creaban tales reflejos, algunas tribus lo achacaban a la furia de Dios e interpretaban como desastres venideros. También se pensaba que la aurora era el reflejo de fuegos alrededor de los océanos.

Yo sólo puedo dar mi sincera opinión y testimonio de cómo viví y sentí lo que mis ojos vieron aquella noche inolvidable.

El comienzo de la aurora

Volaba con una amiga desde Oslo por la noche, y ya antes de aterrizar en Tromso vimos una aurora a lo lejos ¡desde la ventana del avión! Lo cual era muy buen augurio. Aún teníamos dos noches más para probar suerte. La noche siguiente era la dedicada exclusivamente al “avistamiento” de auroras saliendo en excursión. Y la tercera y última noche sería para montar en trineos con huskys por el bosque y así probar suerte nuevamente en caso de no haberlas visto antes..

Tromso tiene numerosas islas alrededor. De noche y a oscuras no distinguiría si estaba junto al mar o a un lago. Observar la aurora desde el bosque, lejos de la ciudad es una experiencia intensa por el aislamiento en el que estás, sin ruidos, sin edificios, sólo en comunión con la naturaleza…

Estoy muy agradecida a la agencia con la que me desplacé para realizar ¡LA EXCURSIÓN!, Tromsø Frilufsenter, que además tomaron fotografías con sus cámaras que lo muestran tal cual sucedió. Las fotos no están editadas. La cámara es capaz de reflejar más vivamente los colores de lo que el ojo humano ve, solo varía la intensidad de los verdes pero la esencia es la misma.

Pleno espectaculo celestial

Es un espectáculo divino en el que un cielo despejado y estrellado va impregnándose de unas policromías que varían de tamaño, y se van desplazando. Parece como si jugaran con el espectador que hipnotizado no deja de asombrarse (¡y pellizcarse !) sobre lo que están viendo sus ojos.

No transcurrió mucho tiempo hasta que comenzaron las primeras. Por momentos la intensidad de la aurora bajaba y después subía. Se desplazaban – pues eran varias- en 360º, y como espectadora mi cabeza entusiasmada no paraba de dar vueltas pensando cual era más bonita de ver, aunque las auroras fueron muy generosas regalándonos más de 2 horas de espectáculo con suave e intensa actividad para no perecer dada la baja temperatura (-17º).

¡Pero qué ven mis ojos!

En un plano metafórico es como si sombras corretearan por el inmenso cielo…

Como chimeneas humeantes  que resplandecen con distinta intensidad dando paso a colores verdosos pero también violáceos y más amarillos.

Una grandeza que el universo o la mano de Dios nos regalan.

Hogueras verdes que se encienden y apagan entre los astros, como si de manera críptica quisieran enviarnos mensajes a los que contemplamos.

Las auroras juguetean como un soplo de viento degradado entre las estrellas.

Como una sinfonía celestial sin música.

Una acuarela que alguien en el cielo ha derramado tratando de dibujar algo.

Una realidad fantástica que supera toda imaginación.

Podría asemejarse a la sensación de ver una estrella fugaz, pero multiplicado por 1000.

Lo que vieron mis ojos

Estoy segura de que los astros se aliaron esa noche y nos concedieron este sueño de poder verlo.  Agradezco el hecho de que apenas llegué al terreno, mi móvil se apagó al igual que la batería de mi cámara de fotos, a causa de las bajas temperaturas. Así pude centrarme más en la contemplación del universo y olvidar la captación del fenómeno. Porque no es lo mismo verlo que contarlo. Ni observarlo que plasmarlo. Y es un momento para vivirlo exclusivamente, sin estar pendiente de teléfonos ni sitintos gadgets.

Idealmente podría haberme quedado tumbada a suelo raso aquella noche admirando el cielo. Siendo realistas ¡no hubiera sobrevivido mucho con las bajas temperaturas!

Ahora ya sabéis que los sueños como éste también se hacen realidad. Si os llama la atención este fenómeno y os gustaría vivirlo en primera persona la temporada en la que se pueden ver en el norte de Noruega es amplia ,desde Noviembre hasta Marzo.  Hay apps que miden la actividad diaria, aunque verlas es siempre es cuestión de suerte nunca está garantizado el éxito de verlas. Yo la ví a primeros de marzo, ya que no pude planificarlo antes…y ¡fue todo un éxito! Dejo este vídeo que se tomó solo 5 días después de irme…

Pilar

STYLE 4 LIFE

 

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