El origen del día de la madre tiene tintes ancestrales, el primer referente en la historia lo tendríamos en Egipto, con los cultos a la diosa Isis. En Grecia, se rendía culto a Rea por ser madre de los dioses del Olimpo. Y los romanos veneraban a la diosa Cibeles, la diosa de la madre tierra.

En el catolicismo, inicialmente el día de la madre era el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, y ¡festivo nacional! Más tarde se decide separar en dos celebraciones, la de la Virgen María, en diciembre y la celebración general del día de la madre-por  influencia de EEUU- se cambia a mayo, mes de las flores. En España y en Portugal celebramos el día de la Madre el primer domingo de mayo, y también lo celebran así Hungría, Lituania y Sudáfrica. En Inglaterra es el cuarto domingo de cuaresma.

En EEUU, al igual que sucede con otras fiestas- como vimos en el día internacional del trabajo– lo celebran en otra fecha: el segundo domingo de mayo. ¿Por qué?

En gran parte se debe a una mujer Anne Marie Reeves Jarvis . Nacida en Virginia, fue madre de 13 bebés pero sólo 4 llegaron a la edad adulta. Vivía en uno de los estados más pobres, y muchos de sus hijos murieron de enfermedades infecciosas. Ella fundó asociaciones de ayuda a otras madres para mejorar la higiene y sanidad. Y al irrumpir la guerra de secesión reconvirtieron estos grupos para ayudar también a los soldados de ambos bandos… siempre actuando por y para los demás. Incluso después de la guerra  promovió reuniones de madres que habían perdido a sus hijos en la guerra para consolarse y superarlo juntas. Incansable luchadora por el bienestar de sus congéneres. Su hija, también llamada Anne, tres años después de morir su madre, celebró una misa por ella, como homenaje a su madre y a todas las madres. Era el 10 de mayo de 1908 ¡110 años han pasado! Consiguió que se oficializará la fecha, e incluso que otros países también adoptaran esta fecha (Canadá y México, China y Japón).

Pero  años después su hija Anne quedó muy decepcionada del gran oportunismo comercial que supuso y aún supone este día, e incluso ¡intentó que se retirara dicha fiesta hablando con el presidente!

En S4L no creemos en las dictaduras del consumismo, ni tampoco en las ideológicas. Si te sientes bien haciendo un regalo el dia de la madre, HAZLO. Pero házlo SINTIENDOLO.  Estamos muy acostumbrad@s a seguir a rajatabla los preceptos, comprar rápido y corriendo un regalo sin pensar mucho en el por qué ni en los gustos o necesidades de la persona “regalada”. Es cierto que cada año va a llegar esa fecha en la que vas a regalar, y a veces buscar el regalo óptimo causa estrés o desgana por no planificar bien y no pensar sensatamente.

Pregúntate, ¿conoces bien los gustos de tu madre? Seguro que piensas que sí, y la mayoría de nosotr@s seguro que sí los conocemos. Pero a veces damos por sentadas cosas o tenemos prejuicios sobre lo que les gusta o lo que no, por el mero hecho de ser nuestras madres y/o ser de otra generación. ¡Igual quiere una suscripción VOD o un curso on-line de marketing digital!

Ya conoces el perfume que usa, o que le gusta, está bien pero como regalo el factor sorpresa es cero. Ropa, joyas o bisutería está genial aunque no deja de ser una recompensa material. De hecho yo no me había planteado el regalo como una recompensa , ¿por su maternidad? pues sí así fuera, ¡no tendríamos  dinero suficiente para cada año demostrárselo, porque ¡viva la madre que nos trajo!

Pero puedes regalar momentos, o momentazos. Una entrada para algún espectáculo que le divierta donde la puedas acompañar… estás compartiendo tu tiempo con ella además del regalo. Una cena con ella, le quitas el momento rutinario de cocinar y aprovecháis para charlar más. ¿Y un masaje con ella? Le estás brindando un momento único donde no tendrá que preocuparse por nada y le ayudarás a desconectar más de su rutina, y tú de la tuya. Mi reciente experiencia fue total, y además con promoción  para ir acompañad@s.

Mujeres solteras, casadas, divorciadas, futuras madres, potenciales  madres, no madres…El próximo domingo es un día como podría ser otro cualquiera. Pero la importancia es que  dediques al menos algo de tiempo a valorar a la madre que tienes,  y también a ti misma – tanto si eres madre como si no.  Estamos aquí por ellas ¿no?

Pilar Elez

S4L

 

 

 

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